domingo, 20 de septiembre de 2009

ALCA: AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS.


MECANISMOS DE INTEGRACIÓN SUBREGIONAL VISTOS DESDE EL CONTEXTO DE LA NUEVA GEOPOLÍTICA INTERNACIONAL. ALCA: AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS.



Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre
de la Libertad”. Simón Bolívar.

PARADIGMA DEL ALCA: DOMINACIÓN ECONÓMICA DEL IMPERIO, control de recursos y materias primas; y apertura de mercados a sus productos.

PROPÓSITO DEL ALCA: Prometía prosperidad a través de la Integración Económica y el “Libre Comercio”, ANEXIÓN NEOLIBERAL.

OBJETIVO DEL ALCA: Lograr la liberalización comercial de nuestros bienes y servicios, dar más apertura a las inversiones extranjeras y al libre flujo de reproducción de sus capitales golondrina.

PROPONENTE DEL ALCA: ESTADOS UNIDOS, Presidentes George Bush (padre) y Bill Clinton.

Fecha de Lanzamiento: 27 de junio de 1990. Fecha de Creación: 9 de diciembre de 1994.

Miembros: Los 34 países del continente, sólo se excluye la República Socialista de CUBA.

La muerte del ALCA comenzó en Quebec el 2001 con la voz solitaria de Venezuela, la anunció Chávez en Mar del Plata el año 2005, y ocurrió recientemente en Puerto España en el 2009.

INTRODUCCIÓN

Los Estados Unidos en su actual expansión imperialista, en su fase de dominio hegemónico global dentro del sistema capitalista, venía desarrollando con gran habilidad el ALCA, un proyecto destinado a asegurarse el control total de todos y cada uno de los mercados comerciales del continente americano para sus insaciables intereses individuales; partiendo de un paradigma de anexionismo de grandes territorios productivos, repletos de riquezas y recursos energéticos, minerales, acuíferos, de biodiversidad y potencial humano, o mano de obra calificada barata tanto para el trabajo manual como intelectual. Situación sustentada en el desarrollo histórico de unas relaciones coercitivas de dominación política, económica, cultural y militar durante casi 200 años de sumisión neocolonial.

La propia caracterización de la nación norteamericana desde sus orígenes postcoloniales, adoptó tanto el idioma de sus colonizadores como su basta experiencia política imperialista, lo que motivó el desarrollo de su proyecto neocolonial de anexionismo de las nuevas repúblicas que se liberaban de los yugos europeos, planes en oposición directa a todos los proyectos de liberación nacional encauzados por nuestros libertadores para conformar nuevas repúblicas soberanas e independientes de todo yugo colonial extranjero. Ante estos proyectos antagónicos, los EE.UU. prefirieron la continuación de la dominación europea (alemana, británica, española, francesa, holandesa y portuguesa) sobre nuestras naciones, contra la posibilidad de que surgiéramos como naciones libres e independientes del dominio norteamericano.

Nuestro Libertador Simón Bolívar, pudo advertirnos de estas doctrinas anexionistas cuando afirmó que “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Incluso en su proyecto de construcción de la Patria Grande latinoamericana y caribeña, Bolívar comenzaba a enfrentar esas pretenciones neocoloniales de la bota norteña a través de diversos proyectos de integración y unión de nuestras nacientes naciones republicanas. El primero de ellos en concretarse fue la Gran Colombia, que no tardó en ser boicoteado llevándonos rápidamente a nuestra propia desintegración bajo la premisa de divide y vencerás.

Bajo este mismo paradigma de emancipación de los pueblos Bolívar convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá, que en 1826 concluyó con varios acuerdos y tratados de integración, unión y defensa militar, no pudiendo ratificarse posteriormente en Tacubaya, México entre 1927 y 1928, debido a las presiones ejercidas por el enviado norteamericano John Sergeant y el embajador de EE.UU. en México Joel Poinsett. Como un ejemplo de estas acciones, el cónsul norteamericano en Perú William Tudor, le informaba al Departamento de Estado el 3 de febrero de 1827 lo siguiente: "la esperanza de que los proyectos de Bolívar están ahora efectivamente destruidos es una de las más consoladoras".

En aquellas épocas, venció el proyecto de dominación hegemónica anexionista de los Estados Unidos, sepultando por casi 200 años todo intento de liberación, de soberanía y de integración de nuestros países, reduciéndonos a cumplir tan solo el papel de ser su patio trasero, unas veces por intermedio de la dominación política, económica y cultural, y otras con la intervención armada directa, las fuerzas de ocupación militar o la planificación y apoyo a los golpes militares y las dictaduras genocidas.

Actualmente incluso se investiga el posible encargo por parte de viejas sectas de origen masónico y del Opus Day, del envenenamiento del Libertador a manos de su médico de cabecera y otros personajes de su entorno más cercano, con el objetivo de poner fin a sus proyectos de liberación e integración latinoamericana y caribeña, que se oponían atentando los nefastos intereses norteamericanos.

EL ALCA: AREA DE LIBRE COMERCIO DE LAS AMÉRICAS

Antecedentes Históricos del ALCA

Dentro de los antecedentes del Alca está la idea del panamericanismo, un modelo elaborado por los Estados Unidos, inspirado en la Doctrina Monroe (“América para los americanos”), con objetivos claros de extender su dominación territorial hegemónica hacia los países de nuestra América, planteamiento que surgió con la clara intención de sumergir en el olvido los ideales de la verdadera integración por los que bregaran nuestros próceres de la primera independencia, y que tuviera un primer momento importante en el Congreso Anfictiónico de Panamá, convocado por Simón Bolívar y realizado en Ciudad de Panamá en 1826, con varios intentos posteriores durante el siglo XIX, sin poder concretarse efectivamente.

El ideal del panamericanismo luego daría origen a la Unión Panamericana, la cual se desplegó durante la primera mitad del siglo XX. Posterior a la Segunda Guerra Mundial, preocupados los Estados Unidos de América (EUA) por la llamada Guerra Fría y, en particular, lo que se consideraba el avance del comunismo en América Latina y el Caribe, este mismo método de dominación a través de la creación de organismos multilaterales regidos por los designios de Washington, transformó mas tarde a dicha Unión Panamericana en la actual Organización de Estados Americanos (OEA).

Con la irrupción en la escena mundial de la Primera Revolución Tecnológica a principios de la década de los setenta, el capitalismo le imprime a toda la humanidad una acelerada dinámica en todos los ámbitos. La transformación de la comunicación, y de la transmisión de la información y el conocimiento desencadenaron un fenómeno que se ha dado en llamar Globalización. Proceso caracterizado por una muy precipitada dinámica de conformación y control hegemónico de nuevos espacios económicos regionales.

Los Estados Unidos no podían quedar rezagados detrás de la Unión Europea, o de otros países con alto potencial de desarrollo como China, India, Irán, Japón y Rusia, o un posible bloque unido de países árabes. Para lo cual debe asegurarse con su aliado Canadá, la dominación hegemónica de su patio trasero, para la conformación de un espacio económico que le fuera exclusivo, contando en nuestro continente de aproximadamente 900 millones de “americanos”, poseedores de un Producto Interno Bruto (PIB) de unos 14 billones de dólares; promoviendo el libre comercio, pero eso sí, con la hegemonía de los EE.UU.

En medio de este contexto, el 27 de junio de 1990 el presidente norteamericano George Bush (padre) lanzó la "Iniciativa para las Américas", con los supuestos de reforzar el crecimiento y la estabilidad política de América Latina. Desde ese entonces los tres pilares básicos de esta propuesta fueron: estimular el flujo comercial, incrementar la inversión extranjera y reducir el endeudamiento externo, en el marco de una liberación total para las economías latinoamericanas (libre comercio y neoliberalismo puro).

Al mismo tiempo los Estados Unidos ponen en marcha un proceso de aproximación a sus futuros “socios” de América Latina y el Caribe. Para lo cual en ese mismo año le dan inicio a un proceso acelerado de negociación de un acuerdo de libre comercio para América del Norte. Después de la firma del acuerdo en 1992 y su posterior aprobación por parte de los parlamentos federales de Canadá, Estados Unidos y México en 1993, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigencia el 01 de enero de 1994. Ahora solo les quedaba continuar expandiéndolo hacia el sur.

El TLCAN fue entonces el primer escenario de pruebas, preparando las estrategias de explotación y dominación para lo que luego sería el proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Objetivos Generales del ALCA (con los que nos pretendían convencer):

Promover la prosperidad a través de la creciente integración económica y el libre comercio entre los países del hemisferio.

Establecer un área de libre comercio en la que serán progresivamente eliminadas las barreras al comercio de bienes y servicios y la inversión.

Alcanzar un acuerdo balanceado y comprehensivo.

Facilitar la integración de las economías más pequeñas en el proceso del ALCA.

Procurar que nuestras políticas ambientales y de liberalización comercial se apoyen mutuamente.

Asegurar, de conformidad con nuestras respectivas leyes y reglamentos, la observancia y promoción de los derechos laborales.

Finalizar las negociaciones a más tardar en enero del año 2005 y lograr su entrada en vigencia no más allá de diciembre de ese mismo año.

Principios Generales del ALCA (para que lo adoptáramos rápido):

Las decisiones se tomarán por consenso.

Las negociaciones serán conducidas de una manera transparente.

El acuerdo será congruente con las reglas y disciplinas de la OMC.

El ALCA deberá incorporar mejoras respecto a reglas y disciplinas de la OMC.

El resultado de las negociaciones será un compromiso único.

Puede coexistir con acuerdos bilaterales y subregionales.

Desarrollo Histórico del ALCA

El gobierno de EE.UU. y las empresas trasnacionales norteamericanas, respaldas por los gobiernos lacayos y algunos sectores empresariales de América Latina y el Caribe, promovieron activamente desde 1994, la creación del más grande bloque comercial en el mundo, el Área de Libre Comercio de las Américas. En ese bloque habrían de estar incluidos 34 países, excluyendo únicamente a Cuba, y cubriendo un inmenso territorio que va desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

El presidente Bill Clinton fue el anfitrión de la I Cumbre de las Américas celebrada el 9 de diciembre de 1994 en la ciudad de Miami, Florida, a la cual invitó a otros 33 jefes de gobierno -a todos menos Cuba- para crear una agenda común para el futuro de las Américas, dando lugar a una nueva etapa del panamericanismo, con la iniciativa de negociar la instauración del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, (ALCA) que todos firmaron, en realidad, el viejo objetivo buscado por los EE.UU. Desde 1889, habiendo logrado para esto el auspicio de dichas cumbres por parte de la OEA.

La ejecución de ese proyecto tendría obviamente un enorme impacto en las vidas de los 900 millones de personas que vivimos en este continente. Sin embargo, muchos de nosotros jamás tuvimos noticias de su existencia, durante muchos años el resultado de las negociaciones se mantenía en total y absoluto secreto, ni siquiera los parlamentarios, ni tampoco los presidentes de los diferentes países habían sido informados y mucho menos consultados, sus primeros acuerdos eran aprobados tan solo por nuestros representantes diplomáticos y ministeriales sin haber sido revisados por nuestros poderes públicos.

La prioridad fundamental en esta agenda fue el libre comercio y la expansión a toda América de la experiencia del TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte, conocido además por sus siglas en inglés, NAFTA). A partir del lanzamiento del ALCA, se inició un complicado y duro proceso de veloces negociaciones que debían durar tan sólo 10 años, centrado en reuniones anuales de los ministros de economía de los países participantes del proceso de constitución del bloque comercial. Otros temas complementarios, en los planos políticos, jurídicos (derechos de autor y patentes de industria y comercio), y militares, también formaban parte de estas negociaciones en esporádicas reuniones paralelas.

La meta del gobierno norteamericano y sus incondicionales lacayos era aplicar el ALCA en todos los países del continente, excepto Cuba, a partir de enero de 2005, pero a partir de abril del 2004, los sucesivos desencuentros en las negociaciones hacen dudar de que ese plan pudiera llevarse a cabo en los términos y con la profundidad inicialmente concebida.

La creación del ALCA, al igual que el fallido Acuerdo Multilateral de Inversiones y la Ronda del Milenio de la Organización Mundial del Comercio (boicoteada por miles de activistas en la ciudad de Seattle en noviembre de 1999) formaban parte de una agenda global de liberalización del comercio que ha tenido, en donde se ha aplicado, a las grandes corporaciones trasnacionales como grandes ganadores, a expensas del deterioro de la gran mayoría de la población, el medio ambiente, y la equidad social.

Cumbres del ALCA

Primera Cumbre de las Américas: Miami, Florida, EE.UU., 9 al 11 de diciembre de 1994.

Esta primera cumbre aprobó 59 mandatos basados en 23 temas. Su declaración de principios establecía un pacto para el desarrollo y prosperidad basado en la conservación y fortalecimiento de la comunidad de democracias de las Américas. Los 34 presidentes acordaron comenzar las negociaciones del ALCA con la idea de prosperidad a través de la integración económica para erradicar la pobreza y la discriminación en el Hemisferio, y para garantizar el desarrollo sostenible y al mismo tiempo proteger el medio ambiente.

Segunda Cumbre de las Américas: Santiago de Chile, Chile, 18 al 19 de abril de 1998.

La II Cumbre de las Américas fue preparada, discutida y aprobada en forma conjunta por todos los países miembros. Contando además con la participación de organizaciones subregionales, como la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Grupo de Río.

Las negociaciones para la Declaración Final y el Plan de Acción fueron llevadas a cabo en reuniones del GRIC (Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres), con el apoyo de la OEA, el BID, la OPS y la CEPAL. Se subrayó la importancia de las políticas sociales y los asuntos esenciales relacionados con la agenda interamericana, tales como la consolidación y mejoramiento de la calidad de la democracia. También se discutió sobre el respeto de los derechos humanos y la ruta hacia un Área de Libre Comercio en las Américas.

El resultado de estas deliberaciones fue la Declaración y Plan de Acción de Santiago, el cual contiene 27 iniciativas, en las que en cada una se reflejan las preocupaciones de los diferentes países. Estas iniciativas se agruparon de acuerdo a los siguientes temas: Preservación y fortalecimiento de la democracia, justicia y derechos humanos, integración económica y libre comercio; erradicación de la pobreza y discriminación.

Tercera Cumbre de las Américas: Ciudad de Quebec, Canada, 20 al 22 de abril de 2001.

Esta Cumbre puso énfasis en 18 temas que resultaron en 254 mandatos sobre temas como: democracia, derechos humanos, justicia, seguridad hemisférica, sociedad civil, comercio, gestión de desastres, desarrollo sostenible, desarrollo rural, crecimiento con equidad, educación, salud, igualdad de género, pueblos indígenas, diversidad cultural y la niñez y la juventud. La Declaración y Plan de Acción adoptados por los Jefes de Estado y de Gobierno constituyó una agenda para las Américas para los cuatro años siguientes.

La Tercera Cumbre fue notable tanto por su demostración de los éxitos del Proceso de Cumbres hasta esa fecha como por los nuevos desafíos que se le presentaban a los países de las Américas para continuar avanzando. El tema más importante de la Declaración política fue la preparación de la Carta Democrática Interamericana, la cual reforzó los instrumentos de la OEA para defender activamente la democracia representativa. La Carta Democrática fue aprobada el 11 de septiembre de 2001, en Lima, Perú, en un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA.

Cumbre Extraordinaria de las Américas: Monterrey, México, 12 al 13 de enero de 2004.

Desde la Tercera Cumbre de Quebec en el 2001, un tercio de los países de América cambio de liderazgos, la pobreza iba en aumento, el 44% de la población de América Latina y el Caribe vivía en estado de pobreza, y el crecimiento económico se tambaleaba. Los Jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en México del 12 al 13 de enero de 2004, con la idea de proponer medidas para combatir la pobreza, promover el desarrollo social, lograr el crecimiento económico con equidad y fortalecer la gobernabilidad en nuestras democracias. Los gobiernos firmaron la Declaración de Nuevo León, la cual concentró la atención en estas tres áreas, y resultó en 72 mandatos.

Cuarta Cumbre de las Américas: Mar del Plata, Argentina, 4 al 5 de noviembre de 2005.

La Cuarta Cumbre se enfocó en los principales desafíos de la región, en materia de creación de empleos y fortalecimiento de la gobernabilidad democrática. Los 52 mandatos emanados de la Declaración Final y Plan de Acción de Mar del Plata se agrupan en las siguientes áreas: Crecimiento con empleo, crear trabajo para enfrentar la pobreza, formación de la fuerza laboral, micro, pequeñas y medianas empresas como motor de crecimiento del empleo, marco para crear trabajo decente y fortalecimiento de la gobernabilidad democrática.

Los Jefes de Estado y de Gobierno definieron acciones específicas para promover el desarrollo a través de la generación de empleo, el incremento de la participación ciudadana en la esfera del empleo, alentando la cooperación entre los gobiernos, fomentado el diálogo social incluyente y promoviendo las inversiones en áreas clave para la creación de empleos.

Quinta Cumbre de las Américas: recientemente celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago, 17 al 19 de abril de 2009. MUERTE DEFINITIVA DEL ALCA.

La reciente Cumbre de las Américas marcó el fin de la política norteamericana de intensas presiones durante dos décadas para imponernos la firma del ALCA, y constituye para ellos un grave fracaso diplomático. Por primera vez en cinco Cumbres no pudo emitirse una declaración final porque los ocho países que integraban el ALBA (Bolivia, Cuba, Honduras, Dominica, Nicaragua, Paraguay, San Vicente y las Granadinas y Venezuela; 3 de América del Sur, 2 de América Central y 3 del Caribe), la objetaron desde el primer momento.

El final de la Cumbre fue desordenado y ni siquiera se pudo coordinar, como es usual, una foto final de los presidentes. Ninguno de los planes de potenciar al BID con fondos significativos pudo aprobarse y seguirá siendo el FMI el organismo encargado de financiar las crisis, en un escenario mundial donde el continente americano no es prioritario frente a regiones como Europa Central y Oriental o el Este de Asia.

Los hechos confirman el momento histórico de menor influencia hemisférica de los EEUU, en paralelo con un fuerte y creciente liderazgo de Chávez abiertamente antimperialista y antineoliberal, y uno mas débil de Brasil con un Lula que evita los conflictos, con lo cual se hace evidente cierto vacío político en la región. Obama se vio obligado a reconocer la culpa de EEUU en el problema del narcotráfico en México, se tuvo que mostrar flexible frente al tema de las relaciones con Cuba, y recibió de manos del Presidente Chávez el libro del escritor uruguayo Eduardo Galeano “Las Venas Abiertas de América Latina”, que trata sobre los flagelos del imperialismo norteamericano y el colonialismo europeo en América Latina.

Colombia fue escogida como sede de la VI Cumbre de las Américas en el 2013.

La 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) llevada a cabo el 3 de junio de 2009 en Honduras, en la ciudad de San Pedro Sula, aprobó que Colombia sea sede del encuentro que se celebra cada cuatro años.

El embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton Matos, sugirió que la VI Cumbre de las Américas se celebre en la ciudad colombiana de Cartagena, en el Caribe.

Tres ejemplos de lo que perseguía la agenda del ALCA:

Inversiones

Generación de acuerdos internacionales que limiten la capacidad de acción de los gobiernos nacionales sobre su propia economía, medio ambiente y sociedad.

Creación de normas comerciales supranacionales que limiten la capacidad de acción y control de los gobiernos nacionales sobre las actividades de los inversores.

Las corporaciones trasnacionales pretenden usar los acuerdos comerciales, y la amenaza de emigración de los capitales, para forzar a los países a reducir sus estándares de protección laboral, del medio ambiente, la salud y la seguridad.

Para atraer las inversiones los gobiernos deben reducir los costos salariales e impositivos de las corporaciones al mínimo.

Deuda y finanzas

Los bancos pretenden que el FMI y el Banco Mundial continúen aplicando los programas de ajuste estructural en los países endeudados para garantizar el pago de los intereses sobre deudas que nunca podrán saldar.

Los programas de ajuste estructural fuerzan a los países a recortar los programas sociales y económicos para poder pagar los intereses de la deuda a los acreedores extranjeros.

Las corporaciones pretenden limitar la acción del gobierno tendiente a regular los flujos de capitales especulativos en sus países.

Agricultura

Las grandes corporaciones agrarias pretenden mayores mercados no solo para los cultivos tradicionales, sino también para alimentos genéticamente modificados, que hacen a los agricultores dependientes para la obtención de semillas, fertilizantes y pesticidas (castigando a los pequeños productores en todo el mundo).

Los países latinoamericanos y caribeños deberán enfrentar en sus propios mercados nacionales la competencia de los exportadores agrícolas norteamericanos que, además de las diferencias abismales en tecnología y productividad, están amparados por un subsidio gubernamental de miles de millones de dólares anuales.

¿Qué dificultades enfrentaba el ALCA?

Los desencuentros en las negociaciones se provocaron desde los primeros meses del 2004, debido a la posición crítica asumida en solitario por el gobierno venezolano, con sucesivas postergaciones de la segunda vuelta de una fracasada reunión en Puebla, México, tornándose cada vez más común la idea de que las negociaciones se habían estancado y que no seriá posible tener listo el llamado acuerdo de libre comercio continental para enero de 2005.

Luego del surgimiento de los gobiernos liberales de Lula da Silva en Brasil, y de Néstor Kirchner en Argentina, se hicieron más problemáticos algunos contenidos de la agenda del ALCA, como los que se referían a los aspectos de la agricultura, los servicios, los derechos de propiedad intelectual y las compras gubernamentales. Es indudable que el MERCOSUR al elevar notablemente su protagonismo comercial en la subregión motivado por las nuevas presidencias de Argentina y Brasil, se avivó la discusión de las contradicciones con el proyecto norteamericano.

En las últimas reuniones de los años 2003 y 2004 se observó, de un lado, la intransigencia de Estados Unidos para discutir los subsidios agrícolas que quería imponer y, del otro, la táctica seguida por el bloque del MERCOSUR, que tendía a postergar un compromiso decisivo respecto al ALCA.

Para muchos, esas posiciones encontradas parecían capaces de impedir que el ALCA entrara en funcionamiento en enero de 2005, tal como anhelaba EE.UU.

Estas certidumbres comenzaron a crear demasiado optimismo en la derrota del proyecto continental anexionista diseñado por Estados Unidos, sin tener en cuenta el verdadero significado del concepto "ALCA light " que cobró fuerza en la reunión de los ministros de Comercio del Continente, efectuada en Miami, en noviembre del 2003. No se puede dejar de observar que para esa época entre los países negociadores solo uno, Venezuela, venía enfrentando el ALCA con un discurso explícitamente crítico, denunciando la naturaleza hegemónica y explotadora del proyecto.

Otros pocos países, como Brasil y Argentina, tuvieron una actitud reticente pero cuidadosamente no ideológica, y esa línea se correspondía con la idea de un "ALCA light ", un acuerdo hemisférico global que, como se ha definido, establezca compromisos superficiales para todos, sin afectar los temas más sensibles, a la vez que se complementaría con acuerdos bilaterales de libre comercio (TLC), a la medida de los intereses estadounidenses, que irían creando un cerco de bloqueo contra el desarrollo soberano de otros acuerdos comerciales que pudieran surgir del propio MERCOSUR.

Cuando faltaban solamente meses para la fecha tope de enero del 2005, ya estaban ejecutándose, o están firmados, o muy adelantados, los Tratados de Libre Comercio de Estados Unidos con México, Chile, las naciones centroamericanas, República Dominicana, Colombia, Panamá, Ecuador y Perú. Como parte de una estrategia desesperada de EE.UU. para presionar que se firmara el ALCA en el plazo fijado, lo cual, aunque este se presentaría como un acuerdo general de compromisos vagos, sería perfectamente funcional al interés de las trasnacionales y del gobierno norteamericano, quienes llevarían a cabo una ofensiva de acuerdos bilaterales más asimétricos aún que el ALCA y en condiciones de mayor docilidad ante el viejo método del garrote y la zanahoria para cazar a los conejos (nosotros).

Las organizaciones populares que lideraron la lucha contra el ALCA advertían que no debía haber ilusiones en cuanto a la muerte del ALCA, que solo podían tener un efecto desmovilizador en la lucha contra el "libre comercio" y el neoliberalismo, el modelo que ha empobrecido y expoliado a nuestros pueblos hasta el límite de lo insoportable. Las grandes batallas de los pueblos, afirmaban estas organizaciones populares, no se ganan en las reuniones de negociadores, sino en las calles, allí es donde la acción de nuestros pueblos indómitos organizados y en permanente lucha contra la desigualdad se hace la única fuerza a la que realmente temen los poderosos patrocinadores del ALCA.

CONCLUSIÓN

El imperialismo norteamericano no cesará en sus intentos de anexionismo por lograr la hegemonía de dominación continental, con la intención de asegurarse para sus propios intereses, tanto los importantes mercados comerciales de 900 millones de habitantes, como la libertad de explotación y expoliación de nuestros inmensos recursos naturales.

El despertar de los pueblos latinoamericanos y caribeños, a partir del hito histórico que marcó la explosión de la ira contenida de las multitudes en los hechos del carachazo del 27 de febrero de 1989, marcando el punto de quiebre del bloque histórico puntofijista de nuestras oligarquías nacionales, dando pie al desarrollo de un nuevo proyecto político que comenzó a tener cada vez más apoyo de nuestras masas populares, cambió el destino de nuestras vidas, posibilitando el surgimiento de un nuevo liderazgo que comenzó a enfrentar desde el paradigma de nuestros libertadores esos planes anexionistas.

Los EE.UU. habían logrado con la expulsión de Cuba de la OEA inocular toda la subregión contra el contagio de las ideas socialistas, y en cada opción de cambio surgida desde nuestros pueblos fuera de sus intereses de dominación nos aplastaban con el uso de todo su poderío militar; con lo cual se perdieron las esperanzas de cambio a través de la insurrección armada. Sin embargo, el recrudecimiento de las medidas neoliberales aplicadas por las exigencias de los organismos internacionales no fueron aguantadas por nuestra población, permitiendo el surgimiento de proyectos de toma del poder por la vía electoral.

La planificación del ALCA como proyecto neocolonial era perfecta, tan solo bastaba con que se aprobara en un plazo máximo de 10 años de engañosas negociaciones, pero las luchas populares por los derechos de los desposeídos y excluidos fue cambiando poco a poco el panorama proclive a la aprobación sumisa de tales pretensiones hegemónicas. Como escribiera Pablo Neruda en su poema dedicado a Simón Bolívar: "Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".

Nuestros pueblos mestizos en sus justas luchas comenzaron a florecer procesos de cambio social y político, Venezuela alzaba en solitario su voz por la unidad y el antimperialismo, y poco a poco se nos fueron sumando Brasil, Argentina y Uruguay, consolidando en el MERCOSUR la defensa de sus acuerdos comerciales subregionales, luego continuaron Nicaragua, Ecuador, Paraguay y El Salvador. Esta nueva correlación de fuerzas en el continente logró frenar el avance de tales negociaciones entreguistas.

La lenta agonía del ALCA terminó con decretar su muerte, anunciada por Chávez en la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata en el 2005, y confirmada en la reciente V Cumbre del 2009 en Puerto España; un Panamá lacayo metió el punto del ALCA sin estar en agenda, la derrota esta vez fue para EE.UU. que recibió toda clase de críticas y reclamos, la declaración final solo fue firmada por el anfitrión Trinidad y Tobago sin aprobarse, hubo tal tensión final que ni se pudo tomar la foto de los mandatarios.

El proyecto del ALBA anunciado por Chávez en Margarita en el 2001, y una vez concebida su formulación sirvió de plataforma unitaria para la lucha contra el plan anexionista, proponiendo como base los valores supremos de la humanidad, la soberanía y autodeterminación de los pueblos, la colaboración, la cooperación mutua, la solidaridad y anteponiendo la atención de las necesidades sociales por encima del lucro capitalista. La integración y unión de los pueblos en torno a los nuevos proyectos de compensación de los desequilibrios económicos y de desarrollo endógeno, ha potenciado una fuerte alianza liberadora.

Debemos estar muy atentos ante la reacción que el monstruo intentará desatar contra nuestros pueblos, su furia se cierne hoy contra el pueblo de Honduras para frenar los avances en centroamérica, su poderío militar se expandirá con nuevas bases en Colombia para revertir los procesos suramericanos, todo plan económico imperialista está precedido por el despliegue de la fuerza militar que garantice su ejecución y control. La lucha por la segunda liberación de nuestros pueblos no ha terminado por ahora.

BIBLIOGRAFÍA

Martínez, Osvaldo. ¿Qué es el ALCA? Colección Bolivariana. La Burbuja Editorial. Caracas, 2002.

Martínez, Osvaldo. ¿Por qué no al ALCA? Razones para oponerse al ALCA. Colección El Correo Breve. La Burbuja Editorial. Caracas, 2003.

Moreno Cabeza, Ana. ALCA acuerdo entre el tiburón y las sardinas. Perspectiva regional latinoamericana: Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA). La Burbuja Editorial. Caracas, 2003.

Pichs Madruga, Ramón. La energía y el ALCA. Las dimensiones energéticas y ambientales en las negociaciones del ALCA. Colección El Correo Breve. La Burbuja Editorial. Caracas, 2003.

Área de Libre Comercio de las Américas http://es.wikipedia.org/wiki/Área_de_Libre_Comercio_de_las_Américas

Sitio oficial del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) http://www.ftaa-alca.org/alca_s.asp

Sistema de Información de la Cumbre de las Américas http://www.cumbre-americas.org/defaults.htm